El otoño y el invierno son las mejores épocas para atacar hiperpigmentaciones, sean manchas de sol (lentigos) o manchas hormonales (melasma). Los médicos estéticos insisten en recurrir a terapias de luz o peelings de probada eficacia y explorar nuevos caminos como el componente vascular y la suplementación oral.
ACABAR CON LAS MANCHAS, ¿MISIÓN IMPOSIBLE?
No, pero sí complicada, dependiendo de la mancha. Es bastante conocida la diferencia entre unas manchas y otras, pero hacemos un repaso.
Los lentigos solares son las manchas más frecuentes, propias del sol acumulado desde la infancia: Las células van sumando mutaciones genéticas ocasionadas por la radiación ultravioleta y su aspecto se torna heterogéneo, formando pequeñas manchas redondas y marrones que abundan en la cara, el escote, los hombros y el dorso de las manos. El melasma, por su parte, es típico de mujeres de edad intermedia y tiene un componente hormonal de fondo. Suele aparecer en el bigote, la frente o las mejillas, en forma de manchas marrones grandes con morfología geográfica.
De entre los dos tipos principales, los más fáciles de eliminar son los lentigos. Cuanto más oscuras sean, mejor se quitan porque son superficiales. Las realmente peleonas son las hormonales porque hay un componente que no podemos controlar y nos hace variar los resultados. Las manchas post-inflamatorias —que aparecen tras una lesión en la piel— también son complicadas, pero combinando herramientas logramos buenos resultados.
LA PERSONALIZACIÓN ES CLAVE
El tratamiento para las manchas tiene que ser siempre alta costura, un traje hecho a medida. Porque de cómo sea la mancha, su antigüedad, en qué nivel esté, la cantidad de pigmento que tenga y, sobre todo, cuál sea su origen, dependerá el protocolo. Solo un buen diagnóstico llevará a encontrar una buena solución: En consulta, se puede determinar si la mancha es superficial o profunda, si tiene predominio de componente vascular, pigmentario o mixto.
Con esa información, el médico puede pautar el tratamiento más adecuado y, sobre todo, con cuál conviene no intentarlo. Hay que ser muy preciso eligiendo la estrategia, ya que hay tratamientos que están completamente contraindicados según el tipo de pigmentación. Hay que tener cuidado porque hay veces que algunos láseres alteran aún más el melasma, reactivándolo.
Y es que, más allá de factores hormonales, la exposición solar excesiva y el mero paso del tiempo, hay un factor del que pocos hablan pero al que hay que prestar una atención crucial, el componente vascular: Es importante valorar si la mancha tiene componente vascular, ya que cuando la microcirculación cutánea se ve comprometida por factores cardiovasculares, se activan mediadores inflamatorios que alteran la función de los melanocitos, favoreciendo una producción irregular de melanina y la aparición de hiperpigmentaciones.
Conocidas todas las manchas, sepamos que siempre (o casi siempre) existe una solución: En medicina estética, la mayoría de las manchas pueden ser tratadas con peelings químicos, IPL o láseres.
TENEMOS QUE HABLAR DE LA TERAPIA LUMÍNICA
Para los lentigos es perfecta la luz pulsada (IPL) pero antes de lanzarse, hay que tener en cuenta algo: Para ser eficaz al identificar bien ese exceso de melanina que ha quedado sobre la piel y poder eliminarlo, lo ideal es estar un mes sin exponerse al sol. A partir de ahí, el IPL suele funcionar bien y rápido. Tras el tratamiento, aparecen manchas más oscuras y costras que desaparecen a los diez días y son muy fáciles de camuflar con maquillaje.
En cuanto a las sesiones, aplicada con los parámetros adecuados al fototipo, para tratar los lentigos solares suele requerir entre una y tres sesiones, con la posibilidad de repetir a los seis meses. Y complementar con fórmulas despigmentantes tópicas y con fotoprotección rigurosa para evitar la repigmentación postinflamatoria.
PEELING CONTRA EL MELASMA
Los peelings químicos que preparan médicos estéticos son capaces de eliminar las capas superficiales de la piel y con ellas la mancha, pero hay que conocer la profundidad de la mancha para hacer un peeling específico que sea capaz de llegar hasta ese estrato.
Los ingredientes suelen ser, ácido tranexámico, retinoico y mandélico, que permiten reducir la pigmentación sin riesgo de rebote. Es un tratamiento ideal para realizarse en otoño-invierno, ya que la menor radiación solar minimiza el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria.