Son agentes químicos corrosivos y exfoliantes, de acción controlada, comúnmente conocidos como ácidos que provocan una regeneración y renovación cutánea acelerada. Tienen un bajo peso molecular que les permite ser rápidamente absorbidos, procesados y también la capacidad de romper la cohesión o unión que hay entre corneocitos y queratinocitos, que son las células que conforman nuestra piel en sus diferentes estratos.
Se suelen extraer de sustancias que están presentes en alimentos y diferentes elementos naturales como cortezas de árboles o resinas, aunque algunos de ellos ya se reproducen de forma artificial en laboratorios.
Nuestra piel tiene su propio mecanismo de auto renovación, la migración celular. Es el recorrido que una célula hace desde que se crea en la base de la piel, la va atravesando y ascendiendo a través de ella hasta que llega a la superficie (capa córnea), muere para hacer su función de barrera o escudo de protección y termina desprendiéndose para dejar su lugar a otra nueva.
Con el paso del tiempo, la edad, la mala alimentación y otros factores (tabaco, radiación ultravioleta, cuidado irregular o deficiente, falta de hidratación, suciedad suspendida en el ambiente…) afectan a este mecanismo ralentizándolo y generando diferentes alteraciones tanto a nivel interno como externo.
Por eso los peelings químicos son tan utilizados en tratamientos faciales y corporales ya que ayudan a normalizar este proceso y a tratar, prevenir y corregir las irregularidades que puedan aparecer.
¿Cuáles son sus funciones?
Hay muchos tipos de peelings y aunque cada uno de ellos está indicado para necesidades concretas, aquí detallamos las principales acciones y beneficios que poseen y comparten muchos de ellos en general:
- Estimulan la síntesis de colágeno, elastina e incluso de ácido hialurónico.
- Tratan el envejecimiento actínico (el causado por el daño solar) y el prematuro.
- Normalizan las funciones mecánicas de renovación de los tejidos.
- Eliminan células muertas.
- Oxigenan y purifican.
- Redensifican y retexturizan la estructura de la piel.
- Ayudan a corregir y combatir los efectos del envejecimiento y sus signos visibles (manchas, arrugas y flacidez).
- Iluminan y unifican el tono y las imperfecciones.
- Tienen función despigmentante.
- Regulan la secreción sebácea y reducen las manifestaciones acnéicas.
Los peelings químicos, gracias a todas sus acciones, preparan la piel y la dejan activa y receptiva haciendo posible que los resultados que buscamos sean más efectivos y se mantengan durante más tiempo. Su versatilidad nos permite combinarlos con diferentes técnicas de trabajo, aparatología o principios activos y al igual que en la piel, también potencian su efectividad.
¿Pueden generar algún tipo de lesión?
Si, si no se trabajan de mano de profesionales médicos y/o cualificados. Es muy importante conocer bien los mecanismos de acción del producto, indicaciones y contraindicaciones y por supuesto, saber realizar una correcta valoración de la piel, de la necesidad que tenga y de elegir la pauta de tratamiento adecuada.
Las lesiones más comunes son quemaduras superficiales que suelen remitir con los cuidados pertinentes, pero también dichas quemaduras pueden ser más graves e incluso generar infecciones, sobre todo cuando hablamos de los peelings que trabajan a nivel medio y profundo de la dermis.
Hay que tener en cuenta que actúan en diferentes estratos según dónde esté ubicado el núcleo de la patología o lesión que queramos tratar. Esta forma tan localizada de acción depende de la concentración del producto, de su textura, del tiempo de exposición que se deja, de la técnica de aplicación y del estado en el que se encuentre la piel en el momento en que se vaya a realizar el tratamiento.
Hay tres niveles de trabajo:
- Superficial: Capa córnea (la más externa de nuestra piel y la única visible) y epidermis.
- Medio: Superficie y casi a la mitad de la dermis.
- Profundo: Desde la mitad de la dermis hasta su base.
¿Cuáles son los más usados?
La familia de los peelings químicos es amplia, pero nos vamos a centrar en los más conocidos y usados.
Glicólico
Es “el peeling por excelencia” y uno de los más usados ya que su versatilidad permite cubrir casi cualquier necesidad de tratamiento. Se extrae de la caña de azúcar, la piña o la remolacha, pero hoy en día se sintetiza de forma artificial en laboratorio.
Es un excelente humectante natural ya que ayuda a retener el agua en la piel estimulando el gen que da la orden de sintetizar el ácido hialurónico. Éste, es la molécula encargada de almacenar y distribuir el agua en los tejidos y es capaz de aumentar su tamaño hasta 1000 veces cumpliendo dicha tarea.
Estas son sus principales funciones e indicaciones:
- Regula y reactiva procesos de regeneración celular.
- Alta tolerancia y gran capacidad de penetración y absorción.
- Aumenta los niveles de hidratación.
- Refuerza la función barrera.
- Mejora el aspecto de las estrías.
- Corrige arrugas y líneas de expresión.
- Tiene una potente acción exfoliante.
- Normaliza el tono cutáneo.
- Aplicable en todo tipo de piel.
Láctico
El ácido láctico es producido por nuestro cuerpo, pero para el uso profesional, se obtiene de la fermentación de la lactosa. Éste es un ácido suave, excelente como peeling preparatorio para cualquier tratamiento porque la piel lo admite fácilmente y por eso está indicado para pieles sensibles ya que el denominador común en todas ellas es que la función barrera de la piel, es deficiente.
Ayuda a crear ceramidas y lípidos que son los componentes esenciales para mantener sana la microbiota (flora bacteriana de la piel) y restaurar su capacidad defensiva.
Estas son sus principales funciones e indicaciones:
- Estimula la síntesis de colágeno y demás componentes de la matriz extra celular.
- Reduce el grosor de la capa córnea (la más externa) eliminando las células muertas que se quedan adheridas.
- Atrae las moléculas de agua a la superficie cutánea, aumenta los niveles de hidratación.
- Ideal para pieles secas, apagadas y/o desvitalizadas.
- Se puede trabajar en el contorno de los ojos.
- Ayuda a mejorar el aspecto de las estrías.
- Corrige arrugas superficiales.
Salicílico
Este peeling está especialmente indicado para las pieles más resistentes, grasas y con tendencia acnéica. También es de elaboración sintética, aunque su origen natural proviene de la corteza de los árboles de la familia de los sauces.
Tiene la capacidad de penetrar en los poros sebáceos y de limpiar o secar el exceso de grasa que se produce en ellos. Previene que se acumule suciedad y células muertas que terminan obstruyendo los poros y facilitando la aparición del acné.
Estas son sus principales funciones e indicaciones:
- Es antimicrobiano, antiinflamatorio y comedolítico (deshace los puntos negros).
- Es un potente queratolítico y seborregulador.
- Permite la disolución del cemento intercelular.
- Reduce los poros dilatados.
- Trata la dermatitis seborreica.
- Disminuye las cicatrices superficiales del acné.
- Se puede emplear en brazos, codos, rodillas y espalda.
Mandélico
Este ácido se extrae de las almendras amargas y en comparación con los demás, provoca menos enrojecimiento, tiene una capacidad de penetración más suave y progresiva. Esto nos permite aplicarlo en pieles con tendencia a irritaciones e incluso en casos de acné rosáceo.
Su forma de interactuar con la piel hace que también sea una elección segura como peeling preparatorio para otros tratamientos e incluso peelings como puedan ser los de acción despigmentante.
Estas son sus principales funciones e indicaciones:
- Pieles gruesas, seborreicas y sensibles.
- Estimula la síntesis de colágeno y proteoglicanos.
- Ayuda a paliar los signos y efectos del envejecimiento por causa solar.
- Trata las manchas que produce el acné y las post inflamatorias producidas por el sol.
- Reduce el tamaño de los poros.
- Regula las secreciones sebáceas.
Frecuencia de tratamiento
Nuestra piel es un órgano inteligente, sabe lo que tiene que hacer, pero a veces a las herramientas que posee, por circunstancias internas o externas, les cuesta más trabajo hacer lo que mejor saben hacer: auto repararse, regenerarse, regularse… Los tratamientos, son un apoyo para ella cuando hay que tratar o corregir alguna alteración que se haya complicado de más.
Por norma general, en los tratamientos profesionales se suelen realizar de 3 a 5 sesiones con un intervalo de entre 10 o 15 días entre cada una de ellas, aunque hay peelings que requieren pautas de aplicación de una sesión por mes, dependiendo siempre de la necesidad y el tipo de producto.
En casa también se pueden aplicar mediante las diferentes fórmulas cosméticas que hay en el mercado y que se suelen poner durante la noche, porque aunque la concentración de ácido sea menor (por seguridad), no dejan de ser sustancias fotosensibles que podrían manchar la piel. Los más comunes son los productos que contienen retinol o hidroquinona.
Cada cierto tiempo hay que realizar descansos para que la piel no se acostumbre y se vuelva dependiente de dichos productos o tratamientos. No olvidemos que, tanto en casa como en manos de profesionales, los peelings químicos están enfocados para estimular diferentes procesos biológicos o reacciones, no para sustituirlos. Siempre hay que seguir las recomendaciones de los profesionales para saber cómo realizar cualquier tratamiento, ya sea en casa o en cabina.
Cuidados antes y después del peeling:
- Antes: Evitar la exposición solar, no usar productos irritantes y consultar con un especialista.
- Después: Usar protector solar, hidratar la piel, evitar el maquillaje por unos días y no rascarse la piel descamada.
¿Quiénes pueden realizarse un peeling facial? La mayoría de las personas pueden beneficiarse, pero no es recomendable para pieles muy sensibles, personas con infecciones activas o ciertas condiciones dermatológicas. Siempre es importante consultar con un profesional certificado.
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