Aunque las principales causas del acné son hormonales y tienen lugar en distintos periodos de la vida, también puede presentarse por estrés y contaminación.
En algunos casos, la falta de limpieza o tratamiento adecuado de la piel se convierten en lesiones como cicatrices, que varían en su dimensión y profundidad de acuerdo a la severidad de la enfermedad.
¿Cómo prevenir?
La mejor manera es evitar apretar las pápulas o granos cuando están en proceso tanto inflamatorio como infeccioso, donde ya se puede apreciar el pus. En ambas fases el poro está dilatado y así es como cicatrizará si generamos una lesión por pellizcar.
En el campo de la medicina estética la tecnología ha avanzado en distintos tratamientos de la piel con protocolos en sala que combinan radiofrecuencia con microneedling, peelings químicos o láser donde se genera un estímulo de colágeno interno que activa la regeneración del tejido, lo cual mejora la apariencia de la piel.
Siempre recomendamos completar los tratamientos con un mantenimiento en casa con productos de soporte que complementan el trabajo en sala.
“Los resultados de los tratamientos suelen ser positivos para los pacientes que tienen afectaciones leves o severas en su piel, sin embargo, es muy importante que las personas cumplan con la regla básica pero muy importante, como es una rutina de limpieza idónea y el uso de un protector solar que sea efectivo contra los rayos UVA y UVB adecuado para el tipo de piel y zona del cuerpo”