Linfedema no es lipedema: en qué se diferencian y cómo tratarlo

El linfidema y el lipedema suelen confundirse, pero responden a causas y síntomas distintos que requieren un abordaje médico-estético específico.

El linfidema y el lipedema suelen confundirse, pero responden a causas y síntomas distintos que requieren un abordaje médico-estético específico.

Linfedema o lipedema son términos ampliamente utilizados en el campo médico y estético, pero a nivel general plantea dudas, existiendo un gran desconocimiento sobre cada uno.

Linfedema se da cuando existe una acumulación anormal de líquido proveniente de la linfa (rico en proteínas) en tejido subcutáneo, ya sea por un fallo o bloqueo en el sistema linfático. Por lo general se manifiesta con una hinchazón persistente (unilateral o asimétrica) o con una sensación de pesadez y endurecimiento progresivo de la piel, o en fases ya más avanzadas, cambios cutáneos como la fibrosis.

A diferencia del lipedema, que es simétrico, doloroso a la palpación y afecta casi siempre a ambas piernas, el linfedema presenta un signo clínico característico: el signo de Stemmer positivo, que indica dificultad para levantar la piel en la base de los dedos.

Con el linfedema conviene estar atentos, ya que de no tratarse adecuadamente, podría generar complicaciones importantes de salud: “Por ejemplo, infecciones recurrentes como celulitis o erisipela, dolor crónico y limitación funcional que reduce la capacidad de movimiento, cambios cutáneos progresivos incluyendo fibrosis y engrosamiento de la piel, ansiedad, depresión, alteración de la imagen corporal o en casos avanzados, úlceras o problemas dermatológicos severos, por ello se considera una enfermedad crónica que afecta la salud física y emocional, no sólo la apariencia”

Uno de los mejores tratamientos para tratar el linfedema es la Terapia Descongestiva Compleja que incluye cuidado de la piel, drenaje linfático manual (DLM), vendajes multicapa de compresión en la fase intensiva, prendas de compresión a medida en la fase de mantenimiento y ejercicio terapéutico adaptado: “Combinar estas medidas provoca una reducción significativa del volumen, una menor sensación de pesadez y también menos episodios de infección, junto a una mejora clara en nuestra calidad de vida”

El linfedema es una enfermedad crónica que puede mejorar notablemente pero que no tiene una cura definitiva, por lo que el manejo debe ser cuidadoso y bien coordinado.

Síntomas y Características

  • Hinchazón: Generalmente en una extremidad (brazo o pierna), a menudo incluyendo dedos.
  • Sensaciones: Pesadez, opresión, tensión, picazón o entumecimiento en la zona afectada.
  • Piel: Endurecimiento (fibrosis), engrosamiento y pliegues cutáneos profundos.
  • Signo de Stemmer: Positivo si es difícil o imposible pellizcar la piel del dorso de los dedos de los pies o manos.
Linfedema: síntomas y características.

Causas y Factores de Riesgo

  • Secundario (más común): Extirpación de ganglios linfáticos, radioterapia, tumores que bloquean el sistema o cicatrices.
  • Primario: Anomalías congénitas en el desarrollo de los vasos linfáticos.
  • Otros: Infecciones, obesidad o parásitos.

Tratamiento y Manejo (Terapia Descongestiva Compleja)

El linfedema es crónico, por lo que el objetivo es controlarlo.

  1. Drenaje Linfático Manual: Masaje terapéutico especializado.
  1. Presoterapia: Ayuda a drenar el exceso de líquido linfático, reduciendo la hinchazón y mejorando la movilidad de la zona afectada.
  2. Carboxiterapia: Actúa como vasodilatador, estimulando la circulación sanguínea y linfática, lo que reduce la inflamación y la acumulación de líquidos.
  3. Radiofrecuencia: Es una terapia complementaria efectiva para el linfedema, ya que utiliza calor profundo para activar la circulación linfática, reducir la fibrosis y disminuir el volumen de las extremidades. Mejora la oxigenación de los tejidos y estimula el drenaje de líquidos.
  4. Terapia de Compresión: Uso de vendas (vendaje multicapa) o prendas de compresión (mangas/medias) para evitar que el líquido se acumule.
  5. Ejercicio Terapéutico: Ejercicios específicos para activar la circulación linfática.
  6. Cuidado de la Piel: Mantenimiento meticuloso para evitar infecciones como la celulitis.

Es fundamental el diagnóstico temprano para evitar la progresión de la enfermedad.

El linfedema no tiene una cura definitiva, pero sí existen tratamientos eficaces para aliviar sus síntomas, controlar su evolución y mejorar notablemente la calidad de vida del paciente.

Quien actúa a tiempo puede frenar el avance. Y quien se deja guiar por profesionales, puede incluso recuperar movilidad, reducir volumen y prevenir complicaciones graves.

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