Una técnica basada en luz pulsada que ayuda a mejorar la textura, el tono y la firmeza de la piel, reduciendo imperfecciones visibles y favoreciendo su regeneración
El fotorejuvenecimiento facial se ha convertido en uno de los tratamientos más solicitados en Vire Medestetica para los que buscan mejorar el aspecto de su piel de manera progresiva. Esta técnica para la que se utiliza luz pulsada, ayuda a mejorar la textura cutánea, unificar el tono y reducir los signos visibles de envejecimiento como arrugas o poros dilatados.
Funciona a través de la estimulación de los fibroblastos mediante un leve efecto térmico en la dermis. Este proceso controlado e indoloro deshidrata el colágeno existente sin dañar la capa superficial de la piel. El organismo responde de manera natural favoreciendo a la producción de nuevo colágeno y elastina, más resistentes y flexibles. El resultado es una piel con mayor firmeza y elasticidad, lo que hace que algunas zonas como los pómulos, el mentón o las cejas mejoren visiblemente.
El tratamiento a parte de reafirmar, también ayuda a suavizar la superficie cutánea reduciendo el tamaño de los poros y aportando una textura más fina. También actúa sobre alteraciones como rojeces, pequeñas dilataciones vasculares o manchas pigmentarias, incluidas las pecas, ayudando a conseguir un tono más homogéneo.
El procedimiento se puede aplicar tanto en el rostro como en el cuello, y suele realizarse en varias sesiones. Normalmente, se recomienda un ciclo de cuatro espaciadas aproximadamente en un mes, aunque esto puede ajustarse según las características de cada piel. Los cambios se aprecian desde la primera sesión, pero se hacen más notorios desde la segunda o tercera.
Cada sesión sigue un protocolo concreto. Primero se limpia la piel y se prepara la zona a tratar. Después se aplica un gel conductor frío y, con la protección ocular adecuada, se procede a emitir los pulsos de luz. Durante la aplicación se percibe una sensación breve de calor. Al finalizar, se retira el gel y se aplica un producto calmante junto con protección solar.
Las sensaciones dependen de cada persona y su nivel de tolerancia. Algunos apenas notan molestias, mientras que otras pueden percibir alguna molestia momentánea. En cualquier caso, se trata de un procedimiento rápido y generalmente bien tolerado. Es normal que aparezca un leve enrojecimiento tras la sesión, que suele desaparecer en poco tiempo.
Como precaución, es fundamental proteger la piel del sol antes y después del tratamiento.